Qué rápido pasan las glorias terrenales en la política local. Efraín Rivero Euán ha tenido que abandonar precipitadamente la subdirección de Operaciones y Procesos del Catastro Municipal, dejando atrás un legado imborrable de trámites inconclusos y bolsillos ajenos notablemente aligerados.
Al respecto, la información que está circulando en medios digitales detalla que las denuncias de la gente humilde de las comisarías no dejaban lugar a dudas: el funcionario cobraba 1,500 pesos por gestiones que nunca se realizaban, sustituyendo los resultados con una infinita variedad de pretextos. Una verdadera lástima que la Contraloría Municipal carezca de imaginación y haya decidido abrir una carpeta de investigación por faltas administrativas graves.
Como es de ley entre aquellos que se la pasan presumiendo su honestidad absoluta en las redes sociales, Efraín salió a negar las acusaciones con gran indignación. Pero las palabras se las lleva el viento, y en la dependencia encabezada por Aura Loza Álvarez la confianza ya estaba tan rota que no quedó más opción que separarlo del cargo.
Por si el ambiente estuviera muy tranquilo, esta destitución llega apenas unos días después de la misteriosa salida de Fernando Tzab, el panista que aseguraba ser un santo incapaz de hacer grilla u hostigar a nadie en su horario de labores. La escoba sigue pasando factura en la administración; la gran incógnita es saber quién será el siguiente en desfilar hacia la salida.